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Tecnicas de Meditación

La meditación es un perfecto complemento para muchos procesos psicoterapéuticos, para desenmascarar enemigos internos y reconocer las resistencias al cambio.

Para conocer y enfrentar nuestros miedos, es necesario observar el flujo de pensamientos y emociones sin hacer nada más que un acto de presencia. Aquello que me tenía inquieto, empieza a perder fuerza, porque al sostener una observación mediada por la técnica utilizada, se imprime un nuevo ritmo al sistema de pensamientos, como una pauta que permite aquietar gran cantidad de ideas que estaban dando vueltas. Estos núcleos de pensamientos pierden su encubrimiento, ya no parecen tan fuertes, como si en una fiesta alborotada de repente muchas personas deciden sentarse y solo quedan parados aquellos que no entendieron la consigna, pero quedan expuestos a ser detectados.
Esos nuevos estados de quietud y liviandad se van sumando, se acumulan como pequeños oasis de descanso, que rompen la dinámica constante de actividad mental. Existen muchos métodos para aquietar y despejar la mente, para contemplar el mar de pensamientos y transformar las agitadas olas en ondulaciones rítmicas, que nos conecten con el movimiento de corrientes energéticas que surgen de los sistemas de autorregulación orgánica y energética de nuestro ser. Los mismos pueden utilizarse diariamente entre la rutina de actividades diarias, para facilitar un acercamiento paulatino a estados de mayor claridad emocional y estabilidad mental.

 

Técnicas de avanzada de meditación, que integran las antiguas practicas con nuevos aportes de la ciencia.

 

Meditar implica utilizar alguno de los canales sensoriales como: la vista la audición y contracciones musculares rítmicas. También funciones orgánicas como la respiración, para guiar los biorritmos y las frecuencias cerebrales para que se autorregulen.

 

La concentración en determinadas funciones orgánicas como la respiración y el manejo de ciertos detalles de la misma, nos permiten guiar el barco de nuestra mente hacia mares emocionales más calmos. La práctica comienza al llevar la atención sobre una percepción sensorial hacia el mundo exterior o hacia alguna de las sensaciones del propio cuerpo. La técnica especialmente diseñada facilita que la concentración se dé sin esfuerzo, solo dejándose llevar por la pauta sostenida y circular de la técnica. Concentrarse hacia el mundo exterior implica, centrar la atención en uno o varios estímulos procedentes de algunos de los sentidos, vista, oído, tacto, etc.
Estos estímulos sensoriales, están especialmente estudiados para estimular áreas cerebrales que inducen estados de conciencia más profundos. La utilización de ciertas imágenes post retinianas, luces pulsadas y sonidos que se alternan en ritmos específicos de un oído a otro, inducen a un estado de profunda contemplación relajada. Distinta sensaciones olvidadas comienzan a surgir, como corrientes de circulación energética que recorren el organismo permitiendo soltar tensiones profundas. El cuerpo pierde su peso, por unos instantes la estructura ósea y muscular cambian su registro, cierta liviandad se hace cada vez más presente. La conciencia puede tomar distancia y elevarse, para observar desde una perspectiva más amplia para encontrar soluciones a los problemas que parecían tan fijos e inamovibles, algo en el interior se ablanda y vuelve a pulsar.

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